Buscar
  • República en Marcha

La República


Palacio La Moneda, imagen referencial

La República, proveniente del latín res-publica o cosa pública, entraña en cuanto forma de gobierno, uno democrático, alejado del caudillismo, del despotismo y la tiranía, en el marco de un Estado de Derecho que asegure la expresión de las mayorías en el marco de la protección y pleno respeto a los derechos de las minorías, para incluirlas plenamente en la vida colectiva de la nación, lo que es posible asegurando la libertad e igualdad en dignidad y derechos.

En un plano formal es posible hablar de república, cuando existe plena separación e independencia de los Poderes o funciones del Estado, como forma de evitar la tiranía y cualquier forma de concentración del Poder, que pueda tender al abuso y la arbitrariedad, en las funciones de gobierno, legislativa y judicial y pudiendo coexistir con regímenes con algunas diferencias en cuanto a los acentos, forma y distribución del Poder entre las instituciones que ejercen estas funciones autónomas, las jefaturas de gobierno y Estado, habiendo regímenes presidenciales, semi-presidenciales, parlamentarios o semi-parlamentarios así como democracias con distintos acentos, siendo para nuestra opinión una representativa la que mejor interpreta el anhelo de las mayorías resguardando los derechos de las minorías y se orienta a la adopción de decisiones más racionales y sensatas, pues entendiendo que la democracia directa entraña riesgos de sobre representación de las mayorías y mayorías a veces circunstánciales con cargas emocionales influidas por información de origen no siempre certero y confiable que pueden arrastrar decisiones poco meditadas y que ponen en riesgo el progreso y el desarrollo, como la del Brexit.

La República exige un conjunto de virtudes en quienes ejercen las funciones del Estado, requiriendo permanente representatividad y legitimidad, que se adquieren a partir de la practica enmarcada en la ética del bien común en el ejercicio de la función pública, así como una forma de aproximarse a los temas públicos orientados a sustituir la afirmación por el dialogo, el ejercicio de la amistad cívica, a ver en el otro independientemente de las diferencia de opinión, como un legítimo otro, un interlocutor válido, exigen el permanente ejercicio la aceptación de la diversidad, de la tolerancia para la plena inclusión en la nación, de las miradas diferentes, para amalgamarla como un proyecto colectivo, lo que se conjuga con el ideario de la revolución francesa impulsora de la república occidental, de la libertad, la igualdad y la fraternidad como ejercicios permanentes.

La construcción de la nación como el gran hogar común, orientada al bien común, que iguala oportunidades, asegura dignidad, propende al máximo desarrollo material y espiritual de sus hijos, permitiendo el pleno ejercicio de la libertad, entendiendo cada uno y en la forma que estime, individual o colectiva, hace su propio y legitimo camino de búsqueda de la verdad y la felicidad y su máximo desarrollo, con pleno respeto a la búsqueda de los otros y que adopta la inclusión como el mayor desafío en los planos políticos, económico y social, para construir un futuro común, conjuga a la nación con la república y entraña la construcción de la sociedad desde el amor.

Me pareció oportuno reivindicar el concepto de república y los valores republicanos, para evitar la utilización equivocada del republicanismo, por parte de proyectos que parecen al menos en lo comunicacional de cierta superioridad moralizadora, de vocación caudillista que parecen adorar liderazgos individuales, en entera contradicción con los liderazgos republicanos, de corte patriótico y nacionalistas que son bien venidos y que pueden hacer un valioso aporte a la política en la diversidad, desde su apreciación a determinadas formas de familia, al cristianismo o la libertad económica y desde su ideario y con sus legítimos énfasis, pero que creo humildemente tienen una confusión conceptual y que no parecen orientar su ideario a la inclusión de miradas diferentes de minorías excluidas y que a lo menos parecen ver con cierto relativismo, desdén o justificacionismo, frente a determinadas circunstancias, el respeto a la democracia y a los derechos humanos, como elementos que son con sustantivos a la república.

El uso adecuado del lenguaje, los conceptos, valores y principios, permiten el fortalecimiento de la democracia, ofreciendo propuestas de país, dotadas de coherencia al ciudadano para el ejercicio informado de los derechos y deberes cívicos.


Augusto Parra Ahumada

Presidente Fundación República en Marcha

12 vistas

© 2020 Fundación República en Marcha | www.republicaenmarcha.cl | contacto@republicaenmarcha.cl

  • Facebook - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco
  • YouTube - círculo blanco