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Enfoque prioritario en la pobreza


Augusto Parra Ahumada

La retórica igualitarista que tiende a abundar en las narrativas sobre los retos del futuro de nuestro país tiende a reducir y simplificar un debate complejo que puede distraernos de ciertas prioridades éticas y morales que debieran ocuparnos de manera prioritaria al aproximarnos al rol correctivo o redistributivo que debe cumplir el Estado, tras el resultado del mercado.


El hambre 0 como primer objetivo en los ODS del Pacto Global 2030 y que hoy a partir del incremento de la pobreza extrema y la precariedad, vuelven a cobrar prioridad en la agenda pública, la eliminación de la pobreza o la reducción de las brechas en aquellos factores determinantes de la vulnerabilidad comprendidos en el concepto de la pobreza multidimensional, el acceso a bienes básicos que se conjugan con el reconocimiento de la dignidad de las personas o una provisión de bienes públicos más equitativa, podrían adquirir prioridad por sobre las ideas de cierto igualitarismo ramplón.


Las ideas peyorativas desde unos marcos ideológicos ajustados a determinadas conveniencias políticas, de sindicar determinadas ideas, etiquetarlas y cancelarlas. No contribuye a un debate racional y sensato en el abordaje de las prioridades sociales en tiempos de zozobra e incerteza.


La reducción marginal del GINI después de impuestos y transferencias de solo 3 puntos desde un GINI de base equivalente al del mundo desarrollado, para algunos es posible de optimizar solo en la medida del aumento de la carga tributaria e imprimen una presión fiscal para enfrentar los tiempos de incertidumbre que podría presentar cierta incompatibilidad con la necesaria reactivación económica, la inversión y la generación de empleo.


Por el contrario el impulso a la modernización del Estado para alcanzar mayor eficiencia y eficacia redistributiva; la descentralización en una mirada de justicia y equidad territorial en la asignación de bienes públicos, en el acceso a bienes y servicios y el acceso a las oportunidades; la priorización de objetivos de desarrollo estratégicos y compartidos desde un sistema de inversión publico moderno que supere solo los criterios de rentabilidad social, basados en números de beneficiarios; el abordaje de la emergencia climática en una dimensión que no descuide a los más desprotegidos; el compromiso con los ODS del desarrollo sostenible del pacto global en sus dimensiones social, ambiental, económica y de gobernanza colaborativa; o pensar la sociedad ante la revolución científica y tecnológica desde una adaptabilidad que evite y mitigue los impactos en los posibles rezagados, debe estar en el centro de las prioridades de la construcción de un futuro cohesivo e inclusivo. Que no descuide y reivindique los avances civilizatorios en igualdad en materia de derechos civiles y políticos, como la igualdad ante la ley y la igualdad política para resguardar a la democracia de toda tentación arbitraria o discrecional. Puede contribuir de manera más efectiva a la paz social, al desarrollo y el progreso que la búsqueda de la reducción exclusiva de las brechas de desigualdad a las que, si bien siempre es preciso prestar atención, en ningún caso pueden estar por sobre las amenazas de pobreza y precariedad.


Augusto Parra Ahumada

Presidente Fundación República en Marcha


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