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De la calle al diálogo


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Pasan las semanas, los días y las horas. La violencia, el terrorismo, el saqueo y el pillaje campante logra sobreponer el odio y la tiranía del miedo por sobre cualquier debate sensato y parece haber copado el espacio público.

Ese movimiento democrático y pacifico que aspiraba a poner en la agenda publica un conjunto de demandas de justas reivindicaciones, en la línea de la dignidad y la justicia parece fracasar de manera rotunda, pues ya en más de cuarenta días no ha tenido la capacidad de instalar con claridad sus demandas y priorizarlas racionalmente, se quedó en la monserga y en los titulares.

Y amenazado por una izquierda anacrónica y minoritaria, pero bien organizada le arrebatan su voz de la mano de la violencia útil y servil a esos deplorables intereses de quienes reniegan de la democracia, la paz y las vías institucionales, para reinstalar su agenda política.

No será posible capitalizar esta coyuntura, en oportunidad, si no somos capaces de abandonar la calle y pasar al diálogo que permita superar los titulares y comenzar a hablar de contenidos.

El debate constitucional no puede seguir esperando, para ver a través de la carta fundamental, que es necesario corregir en materia de principios, en materia de derechos y obligaciones y en relación a la estructura del Estado, parece evidentemente necesarias algunas reformas, que permitan, por ejemplo, avanzar en materia de descentralización, sustituyendo la naturaleza de Estado Unitario a partir del Artículo tercero, bien podría pensarse en un catálogo de competencias de los Gobiernos Regionales, que permitiera, superar el insuficiente traspaso voluntario de competencias, creo es necesario aumentar el periodo presidencial o incorporar la reelección de tal manera de estimular la planificación a largo plazo y permitamos la política comience a pensar en las futuras generaciones, por sobre solo las próximas elecciones, bien valdría la pena moderar el presidencialismo exacerbado y sustituirlo por un semi-presidencialismo, debemos sin sustituir la naturaleza del Estado Subsidiario, en el entendido que es impensable un Estado único aprovisionador de bienes públicos en el siglo XXI, pensar en un Estado Social acotado a aquellas materias en las que tiene las capacidades con responsabilidad y en plena coherencia con los principios de responsabilidad fiscal incluso elevados a rango constitucional, asumir algunas responsabilidades, que permitan proporcionar un piso de seguridades en materia social. Para dar paso a una constitución que permita hacer carne el principio expuesto en el artículo primero de la constitución y la declaración universal de Derechos Humanos, en orden a que nacemos libres e iguales en dignidad y derechos!

Luego ver si para empujar esas reformas o aquellas que vaya instalando el debate basta un puñado de reformas abordables desde el parlamento, o es necesaria una nueva constitución política, inclinándome hasta el minuto y debido a la falta de un debate serio, por la primera.

Vamos pensando una reforma previsional que dé cuenta con realismo de lo verdaderamente posible a la luz de las tasas de remplazo, la precariedad laboral de las futuras generaciones y el aumento de las expectativas de vida.

Pongámonos manos a la obra para impulsar el crecimiento económico como medio, para una asignación justa, de lo contrario advierto a cada pacifico manifestante, que creo humildemente va derecho al fracaso, pues su manifestación encubre el terrorismo, deteriora las posibilidades de abordar una agenda de transformaciones políticas y sociales serias y terminara por llevar a Chile por el camino del desempleo, inflación y la pobreza, basta pues ver el IMACEC de Octubre de -3,4% y el creciente desempleo, que sin lugar a dudas nos llevara por sobre los 2 dígitos en el futuro cercano.

¿Quién se hace responsable?

En Madrid las manifestaciones de la plaza del sol tardaron años en tener una expresión política y no pudieron resolver mucho, esa tardía expresión política termino en un fracaso.

Los movimientos sociales exitosos son aquellos capaces de leer e interpretar los tiempos y que como decía Hessel interpelando las manifestaciones a las que hago alusión como movimiento de los indignados, es preciso y urgente pasar de la indignación al compromiso hay que dar conducción a las demandas como camino para construir un país más justo, de nada servirá haber destrozado Chile si mañana no iréis a votar y si no estáis dispuestos a estudiar el cómo implementar reformas responsables y posibles en torno a cada bandera enarbolada.


Augusto Parra Ahumada

Presidente Fundación República en Marcha

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