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Algunas reflexiones en torno al “Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución”


Palacio La Moneda

El acuerdo denominado “Por La Paz y Una Nueva Constitución”, suscrito por RD, CS, El PS, PPD, PRSD, DC, Evopoli, RN y la UDI, constituye un bálsamo en medio de una profunda crisis de las instituciones políticas, pues fuerzas de un espectro amplio han evidenciado capacidad de dialogo, de articular acuerdos, de resolver las controversias por vías institucionales y en el marco de la democracia y el Estado de Derecho, honrando la esencia y el ethos extraviado de nuestros languidecentes Partidos Políticos.

Sin embargo “La Paz” requiere ir más allá y coyunturalmente reclama medidas de emergencia que no pueden esperar, es obligación del Estado asegurar la paz, la seguridad y la libertad de nuestros compatriotas y si bien constituye un avance significativo que fuerzas políticas de vocación democrática que hasta el minuto habían sido ambiguas, condenaran la violencia, es preciso dar un paso más y concurrir a un Estado de Sitio, por un tiempo acotado, pero que haga permisible recuperar la tranquilidad, facilitar el trabajo investigativo y acompañar a nuestras instituciones democráticas en un proceso que permita levantar adecuadamente las demandas y sistematizarlas, para dejar la política de la improvisación y el tinco metro y pasar a la precisión en la búsqueda de soluciones sociales, que son aquellas que cobran mayor urgencia.

No puedo ocultar mis dudas respecto del nivel de prioridad que tenga para las personas un acuerdo Constitucional, como solución o como base de un Pacto Social, más bien me parece que estamos ante un “Pacto de Carácter Político”, sin embargo el plebiscito de entrada contribuye por una vía constitucional, institucional y democrática a disipar esas dudas, creo que el acuerdo aun siendo de carácter político, adquiere un valor significativo para hacer a la política parte de la solución y sacarla de la lógica del simple aprovechamiento, sin embargo mis dudas apuntan al nivel de conexión real con las demandas y las urgencias ciudadanas.

Me permito agregar algunas aprensiones y del mismo modo a continuación invitarles a compartir algunas propuestas.

Estamos frente a un proceso Constituyente en que tanto en el caso de la asamblea, como en el caso de la Convención, los representantes de la ciudadanía son electos en el marco del mismo sistema que rige la elección parlamentaria, o sea a través de un sistema proporcional corregido, que excluye la posibilidad competitiva y viable de candidaturas independientes y que tiende a sobre representar a algunas minorías y a los Partidos Políticos, la ciudadanía propiamente tal se expresara de manera directa a través de los plebiscitos de entrada y ratificatorios, pero quizá sería pertinente abrir y corregir el sistema de elección de los constituyentes, para permitir la elegibilidad de independientes, que estimaren no participar a través de un Partido Político.

En segundo lugar la macro estructura institucional y económica del país estimo había venido dando buenos frutos, en cuanto a crecimiento económico, reducción de la pobreza por ingresos, en el progreso en los Índices de Desarrollo Humano del PNUD ONU y en un sinfín de otros indicadores, que constituyeron probablemente parte de la tentadora zona de confort que fue visibilizando, los abusos, las desigualdades arbitrarias y la concentración y colusión de Poder Político y económico, que no hacían posible que fuéramos dando respuesta por un lado a los nuevos paradigmas y por otro a las urgencias sociales del Chile más postergado. En cuya virtud, en lo personal, creo la macro estructura es nuestra base o punto de partida para la construcción de un Chile más justo, por cuanto más que dar cabida a las tesis refundacionales que plantean sustituir el modelo y que en algunos casos incluso reivindican modelos fallidos, lo que se requiere es una corrección en la estrategia de desarrollo a partir de las sólidas bases con las que Chile cuenta como activo, para implementar un desarrollo humano, con sentido social, inclusivo y sostenible.

Por cuanto en la esfera personal hubiese preferido, mantener parte de la estructura de la Constitución del 2005, como base, por sobre la lógica de una hoja en blanco.

En materia de propuestas creo el proceso que se avecina representa una oportunidad para las regiones, que no debemos dejar pasar, es la hora de pasar a Un Estado Regional Descentralizado y superar al Estado Unitario y acompañarlo de un marco institucional que nos permita avanzar en una verdadera descentralización política, que traspase Poder y no solo competencias a las regiones, que haga posible por otra parte una descentralización financiera, fiscal y administrativa real y que acompañe al nuevo Gobernador Regional de atribuciones y funciones que hagan posible cuente con los presupuestos y atribuciones, que hagan viable estimular el desarrollo regional.


Augusto Parra Ahumada

Presidente Fundación República en Marcha

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